Ortodoxia (Chesterton)


[Crítica publicada originalmente en Un Secreto Gigantesco]


Ciertamente no sé cómo empezar a hablar de este libro tan formidable. Es la segunda vez que leo Ortodoxia de G.K.Chesterton (uno de mis libros favoritos del que es posiblemente mi autor favorito) y no sé qué decir. Porque no es un libro cualquiera y cualquier comentario que pueda yo hacerle lo desmerece. Pero como también es un libro que no es demasiado conocido y menos en los tiempos que corren, me siento en cierto modo obligado a hablar de él. Además, Chesterton tiene mucho que ver con el secreto de este blog -no, no voy a revelarlo... aún-, así que tengo todavía más razones para comentar esta obra suya. ¿Sigues leyendo?



Creo que haré bien en hablar un poco sobre el autor. Nació en Londres en 1874 en el seno de una familia de clase media. Después de haber sido agnóstico durante su juventud, con el tiempo Chesterton se convirtió en uno de los más firmes apologetas del Cristianismo tras su conversión primero al anglicanismo y posteriormente al catolicismo. Escritor de enorme sentido del humor y ensayista infatigable, fueron muy famosas sus polémicas con Bernard Shaw, hasta tal punto que Inglaterra entera estaba pendiente de ellas. Y es considerado uno de los mejores autores del siglo XX. ¿Te vale con esto?

“Chesterton es nuestro Quinbus Flestrin, el Hombre-Montaña, un querubín gigantesco y redondo, que además de ser indignamente grande de cuerpo y mente, cuando lo miramos parece ampliarse ante nuestra vista en todas las direcciones"
Bernard Shaw

"Por lo que respecta a mi peso, nadie lo ha calculado aún"
G.K.Chesterton


 De este "Hombre-Montaña" he leído varios libros: Ortodoxia, El hombre eterno, El hombre que fue jueves y La inocencia del Padre Brown -inspirado en su amigo el padre O'Connor-. Pero de estos libros ya hablaré otro día si surge el caso. Hoy vamos con Ortodoxia.

Publicado en 1908, Ortodoxia es sin lugar a dudas el libro intelectualmente más representativo de Chesterton. Se podría considerar como un conjunto de ensayos en los cuales explica su viaje espiritual del escepticismo a la fe. A través de todas sus disertaciones -apelando todas ellas al sentido común- realiza una brillante apología del cristianismo, planteando la fe como una respuesta a las necesidades de la humanidad consecuente con un orden divino. ¿Y por qué llamarse Ortodoxia? Bueno, porque para Chesterton la ortodoxia es "la única garantía posible de la libertad, de la innovación, del adelanto". Y esto lo logra argumentar valiéndose de paradojas e imágenes penetrantes, todo dentro de un estilo entusiasta y no carente de una cierta dificultad a la hora de leer.

Tras asumir el escepticismo en su juventud, Chesterton entró en una profunda crisis existencial. Sin embargo, el fruto de esa crisis fue un Chesterton nuevo. Había elaborado sus propias teorías en contra de las teorías materialistas y cientifistas de la época, y después de hacerlo veía el mundo iluminado. Pero cuando trató de dar razón de su nueva forma de ver el mundo se encontró con que esta forma de ver la realidad ya existía. Era la explicación que daba la fe cristiana. Toda investigación -y más si cabe una investigación "intelectual"- debe dar respuesta a un problema, y Chesterton se encontró con que su respuesta al problema del mundo coincidía con la respuesta que daba el cristianismo. Descubrió a Dios al final de su viaje intelectual.
El enigma al que se enfrentó lo expresó así: «¿Qué pudiéramos hacer para llegar a sentirnos, a la vez, tan admirados del mundo como acostumbrados al mundo?». Es decir, lo importante era «considerar el mundo de tal suerte que podamos fundir la idea del asombro con la idea del bienestar». Chesterton estaba incidiendo en el corazón de la modernidad: en cómo tenía que ser nuestra relación con el mundo. El hallazgo del cristianismo vino a ser la pieza que faltaba en el puzzle para que todo cobrara sentido y permitiera conformar una visión global de la realidad coherente. Así evoca este descubrimiento Chesterton:
«Me pareció que, desde el día de mi nacimiento, vivía yo desatinando entre dos enormes e inmanejables máquinas, muy distintas entre sí y sin la menor conexión aparente: el mundo y la tradición cristiana. En la máquina del mundo había yo logrado descubrir este agujero: que es posible en cierto modo dar con un medio de amar al mundo sin confiar en él, de amarlo sin ser mundano. Ahora bien; en la teología cristiana encontré al fin, a manera de perno, este principio fundamental: la insistencia dogmática de que Dios es un ente personal y ha creado un mundo distinto de su propia personalidad. El perno del dogma entraba exactamente en el agujero descubierto en la máquina del mundo —como que sin duda para eso estaba hecho. Y entonces aconteció el milagro. Una vez que las dos máquinas quedaron así conectadas, todas las demás piezas, una tras otra, se fueron aviniendo con fantástica exactitud; y hasta me parecía oír el ruido que hacían todos los engranajes al morder en su sitio justo, con un como crujido de alivio. Puesta en su lugar una pieza, todas las demás repitieron la exactitud, así como los relojes van dando, casi a una, las doce campanadas del mediodía. Un instinto tras otro iba encontrando su correspondiente doctrina».

Espero que con esto te haya entrado el gusanillo. Pero ten en cuenta que Ortodoxia no es un libro cualquiera, es un libro que exige los cinco sentidos puestos en él y que puede cambiar tu forma de ver muchas cosas. De ver muchas cosas importantes. O si no que se lo digan a C.S.Lewis, quien inició su aproximación a la fe gracias a este libro. Y todos sabemos que acabó siendo uno de los grandes defensores del cristianismo durante el siglo XX. Dijo de hecho: "Un joven que quiera seguir siendo un perfecto ateo no puede ser demasiado exigente con su lectura. Hay trampas por todas partes". ¿Te atreves?


Nota final: Ah, la relación que tiene este libro con el blog. Si lo lees te aseguro que lo entenderás. Pero si no quieres leerlo -mal buen rayo te parta- te doy una pista: la última página de Ortodoxia.

Si has llegado hasta aquí te lo has ganado:


Qué maravilloso mundo. Sin duda Chesterton lo habría suscrito una vez encontró esa forma de ver al mundo que unió el asombro y el bienestar, una vez descubrió el sentido de las cosas.


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Soy un chaval de ya 18 años al que le encanta leer. Con este blog pretendo dar mi punto de vista sobre los libros que me vaya leyendo. Espero que paséis un buen rato.

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